Bután (IV y último) – Del FIB de Bután a la Better Life Iniciative de la OCDE

Mientras el Bután escondido y recóndito ensaya el concepto de la Felicidad Interior Bruta (FIB) de sus habitantes, estados e instituciones internacionales siguen estudiando posibles indicadores o índices que permitan reflejar no ya la felicidad –por lo esquiva y huidiza que resulta la definición del concepto, además de subjetiva– sino el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, en un intento por superar los límites del Producto Interior Bruto (PIB), que mide los productos y servicios producidos por un país pero no el grado de bienestar de sus ciudadanos, la satisfacción individual y el entendimiento colectivo, las desigualdades entre personas o la relación de los humanos con los recursos naturales y los problemas ambientales que derivan de ésta.

¿Ha mejorado realmente nuestro nivel de vida? ¿Qué es lo que nos aporta bienestar? ¿La educación? ¿La salud? ¿El número de horas que le dedicamos al trabajo? ¿O el tiempo que destinamos al ocio, la familia y los amigos?
Tras más de 10 años trabajando en esta cuestión, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha diseñado un índice que mide el progreso de las sociedades mediante 11 dimensiones consideradas esenciales para el bienestar de las personas. Es la llamada Better Life Iniciative, que define y asigna un valor a cada unas de estas dimensiones, basadas en términos de condiciones de vida materiales –vivienda, ingresos y trabajo– y en calidad de vida –comunidad, educación, medio ambiente, gobernanza, salud, satisfacción vital, seguridad y equilibrio entre trabajo y vida personal–.

La OCDE tiene previsto publicar un informe completo en el que detallarán cada una de estos ámbitos –previsto para octubre de este año bajo el nombre How’s Life? – pero los curiosos ya pueden acceder a la página web de Better Life Iniciative y a la herramienta interactiva que presentó el pasado mes de mayo, una aplicación que permite a cada uno de nosotros representar la importancia que asigna a las dimensiones definidas en su día a día y el valor que les otorga para su bienestar. Cada uno de estos parámetros se construye a su vez por indicadores específicos que miden distintos aspectos, como por ejemplo la dimensión equilibrio trabajo y vida personal, para cuya medición se tiene en cuenta el número de trabajadores que realizan una jornada completa, el porcentaje de madres trabajadoras y el tiempo que los ciudadanos dedican al ocio y actividades personales.

Los índices de Better Life Iniciative se dibujan a través de una de pantalla de flores en la que cada flor representa a un país –hasta el momento son los 34 países miembros de la OCDE los incluidos en la muestra, en base a datos procedentes de diversas fuentes oficiales de la organización, Naciones Unidas y oficinas nacionales de estadística– y cada pétalo una de las once dimensiones. A su vez, la longitud de los pétalos refleja la puntuación que obtiene el país y la amplitud la importancia que se le asigna al parámetro en cuestión.

Lo interesante de la iniciativa, sin embargo, es la herramienta desarrollada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para que cada uno de los ciudadanos pueda definir sus prioridades vitales y plasmarlas en forma de flor. A través de este enlace http://www.oecdbetterlifeindex.org los internautas pueden crear su propia flor de dimensiones –en términos oficiales Better Life Index– y asignarles mayor o menor peso en función de la importancia o cuán condicionantes sean en la mejora de su bienestar y calidad de vida, mediante una puntuación que va del 0 (no importante) al 5 (muy importante).

La ventaja de este índice es que el número 1 o dimensión vencedora no existe como tal, sino que la marca cada cual de acuerdo con sus percepciones y prioridades en la balanza vital, un índice variable, según el prisma particular de las personas, que puede compartirse con la organización. A través de la página web de Better Life Iniciative los índices construidos pueden enviarse a una base de datos que con el tiempo permitirá dibujar un mapa mundial de aquello que las personas consideran esencial, relevante o primordial en relación a las condiciones de vida materiales y a la mejora de los niveles de calidad de vida. Por ahora, cada cual puede definir su índice y comparar los resultados con los países miembros de la OCDE, viendo cuál de éstos se aproxima más a su filosofía de vida. Lo óptimo, que a partir de los datos puedan definirse políticas y estrategias que respondan a las prioridades vitales de los habitantes del planeta. ¡Bienvenidos a la utopía!

Más información: http://www.oecdbetterlifeindex.org/

Para acceder al resumen ejecutivo, siga este enlace

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