El Museo de la Inocencia, Çukurcuma entre ficción y realidad

--Desde la calle Çukurcuma y alcanzado con los ojos la torre de Gálata. Estambul.--

Orhan Pamuk quiso escribir y ubicar la historia de un amor y su museo en Çukurcuma, un céntrico barrio de Estambul que se reparte entre cuestas y calles estrechas que alojan a anticuarios, galerías de arte y diseño, rastros de pequeñas dimensiones en las acercas y locales cobijo en los que tomar tés, cafés o ingerir alguna cosa. Çukurcuma tiene sabor a barrio de toda la vida que con el paso del tiempo se saca el polvo y sonríe a la bohemia. En alguna hora del día puede pasar un hombre manejando un carro tirado de un burro y repleto de frutas y verduras, parar en una esquina y abrir el negocio. También se afilan cuchillos y la furgoneta de Aygaz se anuncia a los vecinos a ritmo de la tonadilla “♪ áaaay-gáaaz ♫”, mientras hombres sentados en las aceras observan distraídos los equilibrios del conductor para cruzarse en el camino con otros dos vehículos, tres peatones y una moto.

Entre bakal y bakal (como se conocen los colmados en Turquía) las tiendas de anticuarios exponen muebles viejos y objetos de aires abolengos. Sillas desapareadas, una de tela aterciopelada y tonos ocres junto a otra de cojines envejecidos de estampados florales, un balancín de mimbre, una mesita de noche con remates barrocos, una máquina de escribir imposible, un bolso de piel descolorida, una lámpara de pie de cuya pantalla amarillenta cuelgan cristales o pseudopiedras preciosas cosidas en trenzas de hilos que terminan en un pompón, joyas ostentosas, anillos y colgantes pomposos, cadenas gruesas… Çukurcuma es un museo al aire libre, de la calle Liva a Yeni Çarşi y más tarde Boğazkesen caddesi, pasando por Faik Paşa y Bostanbaşi y la calle cuya mezquita da nombre el barrio, Çukurcuma sokak.

Çukurcuma, además de museo al aire libre, es el escenario escogido por Orhan Pamuk para abrir el Museo de la Inocencia, una ficción que salta a la realidad, una novela que narra la historia de amor entre un joven burgués de Estambul, Kemal, y una pariente lejana de familia humilde, Füsün. Cuenta Pamuk que empezó  a escribir la historia de amor entre Kemal y Füsün y que en paralelo inició una colección de objetos, fotografías, pinturas y películas, con los que retratar la vida diaria y cultural de la ciudad desde los años 50. En la novela Kemal colecciona de forma obsesiva un sinfín de objetos que han sido tocados por Füsün, objetos robados de la casa familiar situada en la calle Çukurcuma, en la que tantas noches Kemal cena en compañía de Füsün y su familia.

Hace no muchos días, un artículo de Xavier Mas de Xaxás en La Vanguardia, describía el interior del museo que en breve ha de abrir sus puertas. Las piezas coleccionadas por el autor no pretenden ser una ilustración del libro, aunque el lector podrá dibujar esa ficción en un escenario real. He aquí el enlace que anticipa un pequeño mordisco al museo, en el que, entre otras cosas, será posible besarse y mascar chicle.

http://www.lavanguardia.com/cultura/20110919/54217514062/orhan-pamuk-ultima-en-estambul-el-museo-de-la-inocencia.html

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