Samarcanda (De los Viajes de Marco Polo)

Pasito a pasito nos acercamos Uzbekistán.

– II –
De la gran ciudad de Samarcanda

Samarcanda es una grande y noble ciudad. Los habitantes son cristianos y sarracenos, y son vasallos del sobrino del Gran Khan, que, no obstante, no es su amigo, pues varias veces ha probado su enemistad hacia él. Es el verdadero amo. Os contaré un gran milagro que sucedió en esta ciudad.

Hace en verdad poco tiempo que Ciagatai, hermano carnal del Gran Khan, se hizo cristiano. Era señor de esta región y de varias otras comarcas. Cuando los cristianos de la ciudad de Samarcanda se enteraron de que su señor era cristiano, llenáronse de alegría y construyeron en esta ciudad una gran iglesia en honor a San Juan Bautista. Tomaron un bello trozo de piedra que pertenecía a los sarracenos y lo pusieron como pilar a una columna que había en medio de la iglesia y que sostenía la bóveda de la misma. Mas sucedió que Ciagatai dejó de existir, y cuando los sarracenos supieron que había muerto, airados por saber esa piedra en la iglesia cristiana, se dijeron que la arrebatarían a la fuerza. Lo que les era muy fácil, pues sobrepujaban quince veces en número a los cristianos. Entonces las personas principales entre los sarracenos fueron a la iglesia de San Juan, expusieron sus títulos ante los cristianos y les exigieron la devolución del pilar. Los cristianos replicaron que le darían cuanto quisieran, pero les suplicaban les dejasen esa piedra, pues sería gran lástima se la quitaran de la iglesia. Los sarracenos replicaron que no querían ni oro ni tesoro, sino esa piedra a todo trance. El mando y señorío pertenecía a ese sobrino del Gran Khan. Éste ordenó que dentro de dos días fuera devuelta la piedra a los sarracenos. Y cuando esta orden llegó a los cristianos, se encolerizaron y no supieron qué hacer… Pero se produjo el milagro que os voy a contar: Cuando llegó la madrugada del día fijado, la columna que descansaba sobre el pilar, por voluntad de nuestro Señor Jesucristo se apartó del pilar y se elevó en el aire casi a tres palmos de tierra, y así se sostuvo, como si la piedra hubiera estado debajo. Desde aquel día la columna quedó suspendida, y así permanece todavía, lo que por todos fue considerado un gran milagro.

Dejemos esto para contar las particulardades de una provincia llamada Yarcan.

Viajes, Marco Polo

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